Damián llego al consultorio del psiquiatra sujetándose el estomago.
- Doctor lo tengo resuelto y aunque no me lo crea tengo pruebas de que le dije la verdad acerca de los monstruos en mi estomago, acerca de todo.
El doctor lo mira sin sorprenderse y le pide que muestre sus pruebas. El paciente cierra la puerta revisando primero que la secretaria no espíe y luego se levanta la camisa que lleva suelta fuera del pantalón. En su vientre abriéndose en abanico alrededor de su ombligo hay arañazos, cicatrices profundas, tajos y pedazos donde falta piel.
- ¿que sucedió?
- Anoche mientras salían por mi ombligo volví a despertarme. Era uno negro y contrahecho que tenía problemas para salir, suelo reconocerlos, pero esta vez sentí repulsión hacia él y le dije que se apurara, me contestó que aun no estaba listo para la luz que le dejara tomarse su tiempo. Entonces lo tomé de donde creo que eran los brazos y traté de sacármelo de adentro. Allí fue cuando me atacó, dejándome todas estas marcas. Pero no cedí por lo que finalmente brotó, saltó al piso a oscuras y desapareció detrás de mis pantalones arrugados.
- Dijo que no estaba listo para la luz.
- Si.
-Como si hablase de dar a luz.
- Si.
- Es muy simbólico.
- ¿Simbólico? a mi se me ocurre que es peligroso, ellos me consumen, brotan y luego desaparecen. Pueden llegar a matarme la próxima vez que estén listos para la luz.
- No, las contracciones nunca duelen tanto.
- ¿Qué?
Damián se despertó y prendió el velador. Bostezó tratando de despabilarse. Tanteando entre las sabanas encontró el arco, se estiró hasta rozar las cuerdas y se incorporó. Luego de un par de horas de descanso, en el silencio de la madrugada retomó su práctica.
- Doctor lo tengo resuelto y aunque no me lo crea tengo pruebas de que le dije la verdad acerca de los monstruos en mi estomago, acerca de todo.
El doctor lo mira sin sorprenderse y le pide que muestre sus pruebas. El paciente cierra la puerta revisando primero que la secretaria no espíe y luego se levanta la camisa que lleva suelta fuera del pantalón. En su vientre abriéndose en abanico alrededor de su ombligo hay arañazos, cicatrices profundas, tajos y pedazos donde falta piel.
- ¿que sucedió?
- Anoche mientras salían por mi ombligo volví a despertarme. Era uno negro y contrahecho que tenía problemas para salir, suelo reconocerlos, pero esta vez sentí repulsión hacia él y le dije que se apurara, me contestó que aun no estaba listo para la luz que le dejara tomarse su tiempo. Entonces lo tomé de donde creo que eran los brazos y traté de sacármelo de adentro. Allí fue cuando me atacó, dejándome todas estas marcas. Pero no cedí por lo que finalmente brotó, saltó al piso a oscuras y desapareció detrás de mis pantalones arrugados.
- Dijo que no estaba listo para la luz.
- Si.
-Como si hablase de dar a luz.
- Si.
- Es muy simbólico.
- ¿Simbólico? a mi se me ocurre que es peligroso, ellos me consumen, brotan y luego desaparecen. Pueden llegar a matarme la próxima vez que estén listos para la luz.
- No, las contracciones nunca duelen tanto.
- ¿Qué?
Damián se despertó y prendió el velador. Bostezó tratando de despabilarse. Tanteando entre las sabanas encontró el arco, se estiró hasta rozar las cuerdas y se incorporó. Luego de un par de horas de descanso, en el silencio de la madrugada retomó su práctica.
1 comentario:
hmmmmm
gustó gustó
los diálogos tendrían que ser un toque menos monológicos... y el final estuvo bueno
suerte con éste el nuevo empredimiento para el nuevo año
saludos
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